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"Vive deprisa, muérete joven" Rolling Stones.

jueves, 25 de abril de 2013

Te quiero

Uno más, a tu lado, ya van seis. Y sigo acordándome a la perfección de ese cosquilleo que me invadió por todo el cuerpo cuando alguien me cojió por detrás, levanté la careta y vi que eras tú. Se me paralizó el corazón y ni te imaginas qué nervios en esos momentos, lo pudiste ver cuando ni siquiera te miraba. En serio te lo digo, que nunca antes había estado tan nerviosa.
He de confesar una cosa: sigo poniéndome igual de nerviosa los instantes antes de verte, no lo puedo evitar jeje tampoco quiero, me gusta, me gustas, me encantas. Son seis meses llenos de besos, de tardes, de mañanas de domingo, de amor. De abrazos por la espalda, de besos en la mejilla.
Que esto no pare, que siga. Que quedan muchos más por celebrar.
Felices 6 tonto, te quiero mucho mucho mucho

(que aún muriendo de nervios, lo único que hacía esa noche era matar por tu boca y morir por tus besos)

lunes, 22 de abril de 2013

Querido 25 de Octubre

Aunque haya semanas largas, en las que no tengamos ni tiempo para nosotros, en las que aprovechando lo poco que tenemos, los dos estamos tirantes, me reconforta saber que estamos así porque a nadie le gusta echar de menos, y menos a nosotros...
Aunque las cosas parezcan duras,  largas, interminables, aúnque haya algo que me haga soltar alguna lágrima, me renconforta más aún la idea de que hay alguien ahí, que tú estás esperando una palabra mía, un gesto, un guiño para sacarte la sonrisa, darte todo mi amor y más tiempo del que tengo, todo por ver tu sonrisa y esos ojos verdes, brillantes,  increíbles,  infinitos, para ver que ese idiota está feliz, y que cambiaría el mundo si tengo que hacerlo, sólo por una palabra,  por un te quiero, te necesito, o por simplemente no te vayas,  quédate aquí conmigo un segundo más, que quiero que nos hagamos eternos.

Te quiero.
Y tanto. Y que esto es algo serio, muy serio que no debemos perder. Crece tanto cada día... No quiero que te alejes. Que te quiero mucho más que hace casi seis meses, medio año, y por eso intento quererte de una forma que no olvides. Solo pido a cambio que tú sigas demostrándomelo como hasta ahora, pero no menos. Siempre siendo tú. Mi niño de ojos verdes.

sábado, 20 de abril de 2013

Volver a ser yo.

He tenido unos últimos meses de bastantes decisiones que tomar, de más cosas que valorar y sobre todo, infinitas conversaciones sobre mí y mis decisiones.
En todas esas conversaciones me terminaban diciendo lo mismo. Independiente. Con ganas de volar. Ahora ya entiendo por qué los amigos de mis abuelos se refieren a mí como la del "culo inquieto.

Independiente. Independiente.
Independiente.
Ser independiente es difícil. Mi madre me lo dice, soy como ella. Predispuesta a cualquier cosa y ambiciosa. Te hace ser fuerte. Bueno, me equivoco. Fuerte te ven los demás, para uno mismo, todo se queda dentro. Y muchas veces, por no decir siempre, termina en caos. Te lo has guardado tanto y durante tanto tiempo, que en el momento que estallas ya ni sabes por qué es. Gran aspecto negativo. Pero el ser independiente te hace madurar antes o por lo menos en mi caso. Me he cansado de escuchar que soy madura para mi edad. Y eso muchas, quizás demasiadas veces, lo he odiado. Sin embargo, ser independiente me ha traído las mejores cosas de mi vida.

Volar.
El 'echar a volar' como dicen, ya sea a otro país, o simplemente unos kilómetros más por la Nacional 2 dirección Madrid, lleva mucho. 'Te vas a equivocar', 'es un error' o 'ya tendrás tiempo para eso' se han repetido bastante en mi cabeza últimamente. 'Piénsatelo bien'. Como me joden esas dos palabras. Pensar, demasiado pienso muchas veces y no es bueno. Y esta ha sido una de ellas.
Los cambios así, en la vida suelen ser bastante meditados, pero todos nacen de un impulso. Los que he tenido hasta ahora me han venido bastante bien, esperemos que lo venga sea igual. Y si no, la vida es así. Tomas decisiones equivocadas o simplemente no cuadran. Y así aprendes. Y tras eso, otro impulso. Otra decisión. Otro despegue y otro aterrizaje.

Miedo a volar.
Echarse a volar implica miedos. Pero no para mí, sino para mis pilares. Mamá me suele decir que soy muy poco familiar. Cuando cada día que pasa les abrazo con más ganas. Y cuando no se lo esperan. Me gusta esa sensación. Me recuerda a ti...
Joe, Yaya te echo tanto de menos. Me gustaría que me vieras, aunque se que lo haces. Estarías orgullosa de mí por volver a ser yo. Echo de menos tus manos y el olor de tu cocina. Debes saber que no volví a entrar en tu casa, miento, lo hice en una ocasión y no pase del salón. Me gusta echarme la siesta en la que era tu habitación, en tu sofá rojo...
Por mucho que quiera volar y vuele, el motor del coche, el sonido de la puerta del garaje al subir, el olor a cocido que invade la casa, y miles de detalles más se irán conmigo. Por eso mamá, no tengas miedo, que siempre estaré para echarme una salsa o una rumba contigo en el salón.

Estos últimos meses de tanto pensar, he recuperado cosas que hacía tiempo perdí. Ilusión. Escribir a todas horas, planes, muchos planes, buena música, devorarse libros, hacer el tonto hasta cansarme... Qué bien sienta joder. Puedo decir que tras un año de transición y de impulsos más bien un poco gilipollas, vuelvo a ser yo. Más mujer dentro de un metro y medio. Y más ganas de hacer niñeces. El mejor es quién lo aguanta, y él lo sabe.

¿Cómo llamar a esto? Digamos que el tiempo para mí y mis "pequeños placeres", como decía una gran amiga que de vez en cuando asoma por aquí y a la cual echo de menos, ha vuelto.
Yo. Mi. Me. Conmigo...
Y mis pilares.

(A mamá.
A papá, y a Paula.)

(A mi vida)

(A mi familia, campamental y de corazón. A mis amigos)

(Y sobre todo, a tí Yaya. El buen tiempo ha vuelto y ya no te veo limpiar las pilistras desde mi ventana. Te echo de menos. Te quiero)

A todos vosotros,
YO, de nuevo.

martes, 16 de abril de 2013

MI OCTAVA MARAVILLA

Siempre seré la que llega tarde a buscarte incluso prometiendo que estaré puntual, la que se equivoca de boca de Metro, la que habla sola. Siempre seré tu metro y medio, tu marmota, la reina de las tonterías. La patosa, que no sabe cocinar, la que se pondrá de puntillas aunque tu me empujes hacia abajo. También sé que siempre seré la que llegue corriendo al verte de lejos, la que no parará de sonreír ni de comerte a besos al saludarte aunque tú me estés llamando la atención por no estar cuando ni donde debería.
Me encanta mirarte, me hace sonreír y entonces tú te deshaces. Cada segundo que paso a tu lado es especial, cada sonrisa nueva se convierte en la Octava Maravilla. Y es que yo ya no quiero otros besos. Mirando como se nos va el tiempo a todas horas.
Nunca veinticuatro horas contigo serán suficientes, siempre querré más.
Como cada día que pasa, te quiero más y más y más...
Mi Octava Maravilla, mi vida, mis ojos verdes. Mi amor.
Que te quiero.

martes, 9 de abril de 2013

Querido amor de mi vida...

He vuelto a escribir.

Qué cosa más absurda estoy diciendo, pensarás, ya que llevo varios meses escribiéndote.
Te lo digo ahora porque creo que ya entiendes lo que intento decir. Ahora que sabes lo mismo o incluso más que yo sobre mí misma, creo que es hora de explicarte muchas cosas.

Joder, no sé por donde empezar...
Por el principio, ¿no?
¿Te acuerdas de aquel ataque de risa en medio de ninguna parte? ¿Ese en el cuál me enloqueciste? Yo llevaba mucho tiempo, quizás demasiado, sin reírme así. Creo que el hecho de que fueses tú la única persona que había conseguido que yo soltase tales carcajadas después de tanto tiempo fue lo que despertó esa locura en mí. Ahora entenderás el porqué de mis ganas de ti, te necesitaba. Necesitaba volver a reír.

¿Quieres saber el porqué de mis constantes tonterías, de mis cosas de niña pequeña? Sí, esas que me convierten en tu niña, en tu pequeña. La verdad es que sentí desde el primer momento que contigo era yo. Vivía en un círculo donde hay que aparentar ser fuerte, si no te pisotean. Donde si soltabas lo primero que pensases, te miraban mal. Yo no podía decir que quería un cerdito. Tú, sin embargo, te ríes y piensas 'ella es así'. Y así, soy yo. Y así, me quieres.

Puedo aparentar ser muy fuerte, pero tú mejor que nadie, sabes que mi inseguridad hace que me derrumbe a la mínima. Esta, es la parte más complicada. En el momento en el que una deja de confiar en sí misma, que deja de quererse, llega el caos. Y yo tuve uno propio. Me estoy recuperando poco a poco, cada vez más rápido y puedo decir que casi estoy como nueva. Soy realista, pero en las cosas más obvias necesito que me abran los ojos y me pongan los pies en la Tierra. Y tú. Tú eres esa persona. Estás ahí, detrás mío, cogiéndome por la espalda, con cuidado, para que no me caiga. Me haces ver lo que soy, y por si no me queda claro y sigo en mis trece, me lo susurras al oído acompañado de un beso en la mejilla... 'Si te dieses cuenta de lo que eres y de lo que vales, Sofi'. Y así, como nueva.

Dejé de escribir por un tiempo. Dejé de reír, de ser yo. Dejé de quererme a mí misma, de confiar en mí. Apareciste tú y entonces todo cambió. Demasiados 'te tocaba estar así de feliz' han llegado a mis oídos. Me da igual quién lo diga, me da igual si dejé de serlo durante demasiado tiempo, si están a favor o en contra.
Lo único importante es eso, que soy feliz. Que soy feliz, gracias a ti.

Por eso te pido tantas veces que no me dejes, porque si eres tú el que me ha devuelto a mí misma. Y si te vas, me iré contigo, pero mi cuerpo, se quedará aquí.

Eres como una dependencia

Te necesito, siempre mi vida.

miércoles, 3 de abril de 2013

Perder la cuenta entre suspiros...

20.
25.
Octubre...

166 días, colgada de tu sonrisa y de tus ojos.
165 noches deseando estar soñando en tu cama.
45 semanas aumentando mis ganas de ti.
3984 horas queriéndote.
239040 minutos encantándome. 14342400 segundos conquistándote.
Más de 16 millones de latidos, esos que se aceleran al verte y, más aún, al besarte. Todos por ti.
Dos países y muchos más vendrán después.
1 sonrisa. ¿Sólo una? Sí, una que no se apaga desde hace  más de 5 meses.
5 películas que no sé ni de que van.
Más de 1000, más de un millón, más de infinitas miradas de amor.
[...]
De los besos y abrazos, de las caricias, perdí la cuenta al perderme en tus ojos y volar en tu boca.

Y es que cuántas cosas Javi, vividas y por vivir...

Que yo siempre pensé que los números no me gustaban, pero encontré la excepción al calcular mi amor por ti. Aún así, ni las matemáticas lo calculan...
De todos estos números creo que hay uno que es el que más me gusta. 1. Sí, la unidad. Como nombre y como cifra. Tú y yo, unidos, tú y yo somos uno. Tú y yo, una vida.