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"Vive deprisa, muérete joven" Rolling Stones.

domingo, 6 de abril de 2014

Siempre serás tú

Verte me destroza y me da la vida a la vez. Es volver a verme en tus ojos pero a kilómetros de distancia. Y luego te ríes y me dices 'es que eres enana', y yo me hago más pequeña aún, y mis latidos se disparan. Podrán pasar meses y meses que los nervios al verte no se irán. Y es que hay pequeñas cosas que me recuerdan que sigues siendo tú. Aquí, allí o en otra parte. Con o sin mí, sigues siendo tú. Y eres tonto. No preguntes por qué porque no sabría responderte. Es que lo has sido, lo eres y lo serás. Tonto o idiota. Aunque ya no mío, pero siempre tú. Y te preguntarás porque odio que me des dos besos, pero es que no puedo ponerte al mismo nivel que cualquier otra persona, porque sigues siendo ¿sabes? Sigues siendo tú. Y tus malditos ojos, y tu jodido olor. Y todo tú. Tu orgullo, tu ego y tu risa. Y todo lo que escondes en cada rincón, y que sigo dando gracias por haber podido descubrir (entre besos o cosquillas, qué más da, ya no hay de eso). Pero si algo sé, es que nunca te pediré que cambies, aunque me saques de quicio, y aunque quiera matarte.  Significaría, con todo eso, que ya no serías tú. 
Y si tú dejas de ser tú, yo ya no sé a qué aferrarme. 
Porque siempre serás tú...




domingo, 9 de febrero de 2014

Conversaciones de madrugada

"- No sé, supongo que yo me conformo con eso. Que me siga queriendo aunque ya no lo tenga.

- No sé yo...  ¿Te quiere, o sigue enamorado de ti? Yo no lo veo igual...

- Me da miedo preguntarle.

- Ahí está, te conformas porque tienes miedo a que te diga que no.

- Sé que no sería capaz de oír que ya no está enamorado de mí. Y también no sé, me da miedo olvidarle, dejar de sentir por él... Por eso me aferro a la idea de que me sigue queriendo.

- Lo tienes que haber pasado fatal...

- Sí, pero sé que no soy la única que lo ha pasado mal. Todos cometemos errores, y a veces querer demasiado y con tantas ganas puede ser malo... Aunque las dos personas quieran todo con el otro.

- Hay una canción que dice "Te amaré mejor porque mucho demasiado es un error. Y si no, mírame llorando como un niño compadeciéndome".

- Quizá fue eso lo que nos llevo a no poder avanzar, querer demasiado en tan poco tiempo. El ansia pudo a las ganas. Hay que aprender que cuando estás dispuesto a amar, ya no querer, sino amar, has de hacerlo despacito y con buena letra, que aunque la punta del lápiz se rompa, se puede seguir a pesar de todo...

- Es que lo vuestro fue un flechazo tremendo...

- Yo le he querido, del verbo amar, muchísimo. Y le sigo queriendo. Aunque a veces lo sienta inútil.

- No tiene por qué. Está confundido y dolido. Dale tiempo, igual las cosas se arreglan.

- Él es una persona increíble, y sí, tiene sus fallos. Su orgullo es de lo peor aunque siempre le decía que me gustaba, porque en el fondo me gusta. Y es súper cabezota, y aunque le demuestres que algo es blanco si él esta seguro de que es negro, será negro. Y en el fondo eso, también me gustaba. Y hay veces que te entran ganas de matarle, de decir 'Dios hoy no estoy para bromas, deja de vacilar'. Pero sabes que lo hace para que te relajes y estés bien. Y recuerdas que es que fue así como te enamoraste de él, entre risas y vaciles.

- Qué cosas más bonitas dices, en serio.

- No sé, hay veces que me gustaría que un desconocido le preguntase sobre mí. Por ver qué diría...

- Eso puede que no llegues a saberlo.

- No porque ponga en duda qué siente por mí, jamás he dudado de eso, creo en él y creo en esto. Pero me gustaría ver si habla de mí con pena, de lo que pudo pasar y no ocurrió... Y odiaría eso, porque él sabe que si me echa de menos  sólo tiene que buscarme, seguiré estando aquí. Tenga 16, 23 o 30 años... Lo que siento y he sentido por él es muy grande, y el miedo más horrible que tengo es que todo esto que siento, se acabe."

lunes, 3 de febrero de 2014

O tú o nadie.

Y eso es así, siempre serás tú.
Y sin ti, yo no.






                  No sé vivir si no es en tus ojos,


                  No sé sentir si no te siento,


                  No olvides que te quiero,


                  Y que siempre, siempre, siempre,


                  Serás mi vida.




(te echo de menos)

sábado, 25 de enero de 2014

UN BONITO DOLOR DE CABEZA

Me prometí a mí misma esperarte siempre. 
Y joder, no veas cómo duele no verte volver...



Mientras tanto puedo decirte que no está mal la madrugada sin ti, simplemente amanece un poco menos.
Seguir soñando, sinceramente, no está mal, pero ya no tengo ganas.
Mi pequeña sonrisa cuando me miras y me deshago no sé cómo está, sin ti ya no me sonrojo.
La vida sin ti, no está mal, sigue siendo vida, sin motivo, pero algo palpita.
Sin ti el mundo no está nada mal, la verdad, pero se me escapa y ya no lo siento mío.
Mi tripita sin ti... Bueno, sin más, ya no es algo especial.
Sonreír sin ti, se queda en eso, en sonreír, ya no hace feliz a nadie, y mucho menos a mí, pero no está mal.
Las sábanas tampoco están mal, pero hacen más falta.
Sin ti me sobra todo, los paseos por Madrid, las risas sin sentido, y respirar. Y me faltas tú, tu tacto, tus muecas, el olor de tu ropa, de tu cuello. Tus ojos joder, tus malditos ojos.
Me dijeron mil veces que no mirase el pasado, pero de mi cabeza no sales y no sé cómo hacer para acabar con tu recuerdo. O es que a lo mejor no quiero vivir sin él.
Me dueles hoy, y ayer, anteayer, y desde que te fuiste. Y ahora dime, qué hacer si me quita la vida pensar que mañana, pasado o al otro ya no sea yo, y sea otra. Qué hacer si entonces seguiré afirmando que me dueles hoy, y ayer, anteayer, y desde que te fuiste.
Y cuando digo que dueles, es que no te vas de mi cabeza.
Pero te lo has llevado todo y te olvidaste de mi y de un nuevo imán para tu nevera. Y este dolor que no se va, que aunque sea bonito, sigue aquí y lleva tu nombre. Y eso, en el fondo, tampoco está mal...

Y si nada está mal, es porque sin ti, nada aquí existe sin ti...

Y mucho menos,
Yo.

jueves, 26 de diciembre de 2013

IT'S CALLED LOVE, IT'S MAGIC. It's you.

Tú, que entraste en mi vida de golpe como un vendaval, para ponerlo todo patas arriba. Que fuiste capaz de provocar en mi estómago pequeñas grandes sensaciones que nunca creí que existieran. Tú, que sabías como perderte entre mis brazos y volver a encontrarte en mi tripita. Que fuiste testigo de todos mis días. Tú, que llegaste a conocer más de mí que yo misma... Mis defectos, muchos más que virtudes; mis gustos, mis manías, mis miedos y heridas. Mi torpeza, mi afán por soñar. Tú, que sabes cuál es mi postre favorito, mi obsesión por los musicales. Mi amor por la música, y sobre todo por el baile. Mis pequeños vicios, mis colacaos con galletas a cualquier hora del día, mi pasión por dormir. Tú, que conoces mi pavor porque lean lo que escribo, aunque en el fondo sabes que lo adoro. Mis planes, mis ideas locas, mis ambiciones. Mis puntos débiles y los fuertes también. Tú, que conoces y me hiciste conocer (y conocerme). Ya no sé cómo llamarte, porque sigues siendo amor.

Love - John Lennon

sábado, 21 de diciembre de 2013

Querido amor de mi vida:
Cinco, diez y hasta veinte minutos me he podido tirar empezando esto que no sé ni siquiera cómo llamarlo. Empezando una frase y borrando dos. No sé si es porque no me gusta lo que escribo o porque sencillamente no estoy preparada para decirte adiós. Porque supongo que ese es el fin de esto, despedirme. Y mira que nunca me gusto plantearme esa idea, que siempre quise esperarte. Pero, ¿qué quieres que haga cuando ya no quedan fuerzas para seguir ahí? Ni fuerzas, ni apenas nada. Ni siquiera ganas. Me cuesta encontrarlas, donde tantas veces sobraban. Y no sé porque se han esfumado así, pero creo que esperar algo que no llega, que no llega apenas una señal, hace que te rindas, o que dejes de intentarlo. Porque en el fondo sé que una gran parte de mi seguirá esperándote. Quizás pienses que esto esta siendo fácil para mí. Que tan rápido te digo que 'siempre serás mi vida' como cojo y te digo que ya no puedo más. Pero te fuiste y dejaste puertas abiertas, queriendo o sin querer, lo hiciste. Y yo me he quedado aquí, sin saber cuál cerrar tras de mí, y viendo como otras se cierran por la corriente haciendo que todo eso que se me repite una y otra vez en mi cabeza, se haga pedazos del portazo.
 No sé qué haces, ni qué piensas, ni qué sientes, por mí o por otra, que más da. Y tampoco sé si quiero saberlo. Aunque no sé, dímelo. Cuéntame cuando vuelvas a sentir eso de ilusionarse por algo que empieza. Porque es lo de antes,te fuiste sin cerrar la puerta. Y aunque yo quiera hacerme a la idea de que ya no hay marcha atrás y esto se ha acabado, hay palabras que no paran de rondar en mi mente. Y espero, sin respuesta, que vuelvas a buscarme.
Pero eso no llega, y tú te contradices. Y yo, bien, pues yo, yo ya no sé ni qué hago aquí.
Te quiero hablar de mí porque soy la que hoy te dice que se va. No sé muy bien a donde ni por qué. Pero tengo la horrible, malísima, por no decir la peor, sensación de que ya no hay nada más que hacer. De que te has ido, sin dejar muchas cosas claras. Pero que no vas a volver. Y eso me rompe por dentro. No puedo seguir viéndote marchar y como cada día te veo más lejos. Creo que ya he visto eso demasiado tiempo, y quizás ahora me toca a mí dar media vuelta y marchar. Y seguramente dentro de 45 minutos me quiera matar por lo que estoy haciendo, pero eso se ha convertido ya en rutina para mí. La eterna duda de por ti o por mí. Y creo que, como tantas veces tú me has dicho, debo hacer las cosas por mí. Aunque eso suponga un vacío muy difícil de llenar...
Así que he cogido un par de pompones, más de un billete de metro, un imán en mi nevera, otro que esperaba darte, y una pequeña llave entre cosas y las he guardado en un pequeño rincón de mi cuarto (o de mí) que lleva tu nombre. Otras cosas sin embargo, todavía no las puedo cambiar, y dudo que algún día lo haga.
Me voy, pero te llevo conmigo, porque siempre serás tú. Vuelve cuando quieras volver, recuerda que siempre tuviste un hogar entre mis brazos...
«Te quiero.
Ya sé que termino igual todos los mensajes pero es que me da pánico que se te olvide.
Que entre distancias y cosas nuevas
crezca una pregunta en tu estómago.
Que un día te tomes un café en a saber dónde y dudes.
No hay nada más peligroso ni humano que una duda.
Tú siempre has sido más de volar.
Yo, en cambio, de no ahogarme.
Así que, eso,
te quiero.
No lo olvides, ¿vale?»

Eso no cambia. Te quiero como siempre, los dos ya sabemos cuánto, cómo y hasta cuándo es eso. 


Nunca lo has sabido, pero guardaba en mi mesita de noche un poquito de tu olor...